dijous, 6 d’octubre de 2011

La música al servicio del Mal (Bayreuth en el Liceu I)



Es conocida por todos la intrínseca relación entre el poder político y las artes. Aun más si hablamos de los regímenes totalitarios que explotaron al máximo las artes como instrumento de propaganda.




Queremos resaltar tres referencias editoriales, que han aparecido últimamente, relacionadas con este espinoso tema.  

La editorial El Acantilado, siguiendo con su impagable contribución a la divulgación del pensamiento centroeuropeo o mitteleuropa, ha publicado recientemente el libro Conversaciones sobre música escrito por el periodista Walter Abendroth en conversación con Wilhelm Furtwängler, uno de los directores más famosos de su época, y director de la Filarmónica de Viena y de la de Berlín, en la cual hablan sobre la estética de la interpretación musical.

 

La discográfica Bel Canto editó, en formato dvd hace ya unos años, una compilación de imágenes de este período: Grandes directores del Tercer Reich, arte al servicio del Mal. Una serie de filmaciones en blanco y negro comprendidas entre 1933 y 1943, con los mejores directores alemanes de la época: Wilhelm Fürtwangler, Karl Böhm, Herbert von Karajan, Hans Knappertsbusch, Clemens Krauss, Leo Blech y Max von Schillings. Imágenes que hablan por sí solas, mostrando diferentes eventos musicales filmados en directo al servicio de la propaganda nazi; entre otras, una celebración de cumpleaños del Führer en Bayreuth. Escenas comprometidas que muestran el posicionamiento de algunos artistas respecto al régimen nazi.

El historiador Frederic Spotts, con su nuevo libro Hitler y el poder de la estética, publicado por Antonio Machado Libros, describe cómo la política nazi estuvo condicionada en buena medida por el gusto artístico del dictador, un arquitecto frustrado y mediocre pintor. Un excelente estudio sobre el tema, bien ejemplificado con ilustraciones en blanco y negro.